Tu empresa tiene cuentas por cobrar que llevan meses — o años — sin moverse. En algún punto, la pregunta inevitable es: ¿cuándo es el momento de reconocer que esa deuda es incobrable y qué implicaciones fiscales tiene hacerlo? La respuesta depende del país donde opera tu empresa. Para compañías mexicanas o filiales de empresas estadounidenses con operaciones en México, las reglas son diferentes — y confundirlas puede generar contingencias